lunes, 20 de septiembre de 2010
Sin
Usted y su dolor. Y sus ojos. Y su esmero
Usted y sus palabras, humedicido silencio
Usted y su corazón, y su exilio. y lo inalcanzable, y su ser
Usted, ¿y sus sueños?
Usted y sus palabras, humedicido silencio
Usted y su corazón, y su exilio. y lo inalcanzable, y su ser
Usted, ¿y sus sueños?
Tu edificio
Escuché por ahí, y también he leído, algunos versos que hablan de un quinto piso. Será la inspiración que genera el punto medio entre no volar tan solo y alejarse prudentemente de los motores...
domingo, 6 de diciembre de 2009
Incompleto
Quizá nunca antes te haya hablado de la soledad. De algunas de mis noches, o de las tardes enteras de desesperanza y deseo. De las mañanas apenas en mediodía, del insomnio.
Quizá nunca sepas de la debilidad que enfrenta un hombre por no saber más que del amor incorrecto.
Quizá nunca sepas de la debilidad que enfrenta un hombre por no saber más que del amor incorrecto.
Siempre Visible
Abierto a todos los cuerpos que vieron lo que fui, regalaré las sombras que crecen a mis espaldas. He visto cómo la ignorancia me ha dejado ser oportuno, aunque sigo sintiendo que trepar es el dolor quizá más útil, para cuando se vive entre los propios murmullos.
Aquellas palabras de aliento navegan en el caribe, y la ciudad sólo atrae por su incógnito revés, el que todavía no pudo cambiar pesados sueños por sonrisas de recreo.
Algún encuentro sufrirá también de su nuevo espanto, y una nueva canción seguirá exigiendo que no es hora de postergar las buenas sensaciones por el pliegue cotidiano del desaliento.
Seguir marchando entre ambiciones, existe de pronto como signo de cuánto hay en las distancias, y de cuánta nostalgia puede redimirse construyendo un nuevo propósito, a pesar de lo que hoy se note destruido.
Aquellas palabras de aliento navegan en el caribe, y la ciudad sólo atrae por su incógnito revés, el que todavía no pudo cambiar pesados sueños por sonrisas de recreo.
Algún encuentro sufrirá también de su nuevo espanto, y una nueva canción seguirá exigiendo que no es hora de postergar las buenas sensaciones por el pliegue cotidiano del desaliento.
Seguir marchando entre ambiciones, existe de pronto como signo de cuánto hay en las distancias, y de cuánta nostalgia puede redimirse construyendo un nuevo propósito, a pesar de lo que hoy se note destruido.
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