domingo, 6 de diciembre de 2009

Siempre Visible

Abierto a todos los cuerpos que vieron lo que fui, regalaré las sombras que crecen a mis espaldas. He visto cómo la ignorancia me ha dejado ser oportuno, aunque sigo sintiendo que trepar es el dolor quizá más útil, para cuando se vive entre los propios murmullos.
Aquellas palabras de aliento navegan en el caribe, y la ciudad sólo atrae por su incógnito revés, el que todavía no pudo cambiar pesados sueños por sonrisas de recreo.
Algún encuentro sufrirá también de su nuevo espanto, y una nueva canción seguirá exigiendo que no es hora de postergar las buenas sensaciones por el pliegue cotidiano del desaliento.
Seguir marchando entre ambiciones, existe de pronto como signo de cuánto hay en las distancias, y de cuánta nostalgia puede redimirse construyendo un nuevo propósito, a pesar de lo que hoy se note destruido.

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